
Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa
El Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa es la respuesta de España a un contexto internacional marcado por la creciente beligerancia rusa, la aparición de nuevas amenazas híbridas, y el replanteamiento de la alianza atlántica. Supone un reflejo claro de su firme compromiso con la seguridad de la ciudadanía, el progreso tecnológico del país y el avance del proyecto europeo. Constará de una inversión de 10.471 millones de euros para el año 2025, que permitirá aumentar el gasto total en defensa y alcanzar el objetivo del 2% adquirido ante la Unión Europea y la OTAN.

Dicha inversión se destinará a cinco partidas:
- La mejora de las condiciones laborales, la preparación y el equipamiento de nuestras Fuerzas Armadas a fin de equipararlas con la de los países más avanzados de la UE (35%).
- El desarrollo y adquisición de nuevas tecnologías de telecomunicación y ciberseguridad (31%).
- La fabricación o compra de nuevos instrumentos de defensa y disuasión (19%).
- El refuerzo de nuestras Fuerzas Armadas para la gestión de emergencias y desastres naturales (17%).
- La mejora de las condiciones de seguridad de las 16 misiones de paz que actualmente España realiza en el exterior (3%).
- Además, se llevarán a cabo los correspondientes ajustes y devoluciones de créditos para Programas Especiales de Modernización anteriores (-5%)
El PITSD 2025 impulsa una nueva generación de Programas Especiales de Modernización (PEM) con una inversión a largo plazo, destinada a renovar capacidades críticas de las Fuerzas Armadas y cumplir con los compromisos de gasto de la OTAN y la UE. Entre los programas destacados para este ciclo figuran el Proyecto Halcón II para la incorporación de 25 aviones Eurofighter adicionales, la consolidación de las fragatas F-110 con sistema Aegis y el impulso definitivo al VCR 8x8 Dragón tras sus reajustes operativos en 2025. Asimismo, se mantienen como ejes estratégicos la modernización de los helicópteros Tigre Mk III y la serie de submarinos S-80 Plus. Estos programas blindan la soberanía tecnológica española, garantizan la interoperabilidad multidominio y fortalecen la Base Industrial y Tecnológica de Defensa (BITD) mediante la creación de empleo de alta cualificación.
En lo relativo a I+D+i, el PITSD prevé invertir a lo largo de 2025 un total de 500 millones de euros dedicado a impulsar el desarrollo tecnológico y la innovación en sectores estratégicos relacionados con la defensa y las aplicaciones duales, fortaleciendo la soberanía tecnológica y la competitividad de las empresas nacionales. Esta financiación, gestionada por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), apoyará ámbitos como la inteligencia artificial, ciberseguridad, comunicaciones avanzadas, energía, materiales, biotecnología y sistemas autónomos, promoviendo la colaboración entre empresas, centros tecnológicos y universidades.
Para ello, se utilizarán diferentes instrumentos de financiación: el programa Innvierte, que respalda fondos de capital riesgo en tecnologías de defensa; el programa Cervera, enfocado en centros tecnológicos; el programa Misiones, que financian proyectos consorciados en retos estratégicos; las ayudas Neotec, dirigida a la creación y consolidación de empresas de base tecnológica, y la compra pública precomercial de prototipos y demostradores.
El PITSD pretende fortalecer la base tecnológica nacional de la seguridad y la defensa, fomentando un empleo cualificado y dinamizando el tejido productivo del país.
En el siguiente enlace es posible acceder al contenido completo del Plan.
